25
ISSN: 2958-1524 DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2 No. 1, Año 2023
La principal tendencia en los estudios de salud mental ha sido la identicación de trastornos psicológicos en
la población, este estudio aporta en otro sentido, desde la psicología positiva que postula la salud mental
positiva (SMP). Se aplicó la escala de SMP de Lluch (1999) a una muestra de 593 estudiantes indígenas mayas
universitarios, seleccionada de forma intencional en 5 unidades académicas de la USAC para balancear la cantidad
de hombres y mujeres y, residentes de la capital y del interior del país. La escala de SMP obtuvo un α= 0.760,
posee consistencia interna y resultados conables. La SMP de la muestra es regular ya que obtuvo una M=93.4,
las subescalas más bajas fueron satisfacción personal y autocontrol, las más elevadas fueron actitud prosocial,
autoconocimiento, resolución de problemas y actualización y, habilidades de relaciones interpersonales. Los
hombres tienen mayor promedio de SMP que las mujeres con una signicancia de p < .009, el tamaño del efecto
es grande; las mujeres tienen mayor promedio de autonomía que los hombres con una signicancia de p < .001,
el tamaño del efecto es pequeño. Asistir a psicoterapia mejoró las relaciones interpersonales de los estudiantes
de la muestra al compararlos con los que no la han tenido, con una signicancia de p < .05, el tamaño del efecto
es pequeño. Se encontró una correlación negativa nula entre la edad y la SMP con una signicancia de p < .05,
evidencia de patrones conductuales estables que no cambian con el paso de los años.
Resumen
Salud mental positiva en una muestra de estudiantes mayas, USAC, Guatemala
Palabras clave
Salud mental positiva, estudiantes universitarios mayas, actitud prosocial, relaciones interpersonales, autonomía,
autocrítica
Positive mental health in a sample of Mayan students, USAC, Guatemala
Recibido: 10/10/2023
Aceptado: 03/11/2023
Publicado: 29/11/2023
Francisco José Ureta Morales
Universidad Internacional Iberoamericana UNINI
Artículo Cientíco
Mavis Omelinda Rodríguez Solís
Universidad de San Carlos de Guatemala
Elena María Soto Solares
Universidad de San Carlos de Guatemala
ISSN: 2958-1524
26
DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2, No. 1, Año 2023
The main trend in mental health studies has been the identication of psychological disorders in the population;
this study contributes in another sense, from positive psychology that postulates positive mental health (SMP).
Lluch’s SMP scale (1999) was applied to a sample of 593 indigenous Mayan university students, intentionally
selected in 5 academic units of the USAC to balance the number of men and women and residents of the capital
and the interior of the country. The SMP scale obtained an α= 0.906, has internal consistency and reliable results.
The SMP of the sample is regular since it obtained M=93.4, the lowest subscales were personal satisfaction and
self-control, the highest were prosocial attitude, self-knowledge, problem solving and updating, and interpersonal
relationship skills. Men have a higher average SMP than women with a signicance of p < .760, the effect size is
large; women have a higher average autonomy than men with a signicance of p < .001, the effect size is small.
Attending psychotherapy improved the interpersonal relationships of the students in the sample when compared
to those who had not had it, with a signicance of p < .05, the effect size is small. A null negative correlation was
found between age and SMP with a signicance of p < .05, evidence of stable behavioral patterns that do not
change over the years.
Abstract
Keywords
Positive mental health, Mayan university students, prosocial attitude, interpersonal relationships, autonomy,
self-criticism
27
ISSN: 2958-1524 DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2 No. 1, Año 2023
Introducción
La salud mental es un concepto dinámico
y cambiante, se le considera un proceso
permanente de equilibrio que promociona
el crecimiento personal. Desde las visiones
de varios autores se analiza la salud mental
como un ideal a conseguir, se va hacia la
salud que se antoja inalcanzable pero que es
deseable (Jahoda, 1958; Tizón, 1996 y Lluch,
1999). Según la OMS que la denió como “un
estado de bienestar en el cual, el individuo
consciente de sus propias capacidades
puede afrontar las tensiones normales de la
vida, trabajar de forma productiva y fructífera
y tener la capacidad de hacer contribuciones
a la comunidad.” (Muñoz et al., 2016, p. 166).
Psicología positiva
El presente estudio se aborda desde la
psicología positiva de Martin Seligman, quien
tras dedicarse al estudio sobre indefensión
aprendida y a la psicopatología, decidió
enfocarse en otros temas, como el estudio
en donde se concentró en las virtudes y
fortalezas humanas. Se orientó a estudiar
de forma cientíca las experiencias y rasgos
individuales que resultan positivos a las
personas, así como las instituciones que los
promueven y los programas que fomentan
la calidad de vida. Todo esto para ver cómo
se reduce la psicopatología, por lo tanto, la
psicología positiva se podría denir como el
estudio por medios cientícos de las virtudes
y fortalezas de las personas, que les permiten
tener una visión orientada al potencial,
capacidades y motivaciones humanas
(Contreras, 2006).
En la teoría psicológica los antecedentes
de la psicología positiva se ubican con
James (1902) y Allport (1958), dentro de
la psicología humanista se mencionan a
Rogers (1951,1961), Jahoda (1958), Maslow
(1954,1968), Vaillant (1977), Deci y Ryan
(1985), Erickson (1963,1982) y Ryff y Singer
(1996) (como se citaron en Lupano y Castro,
2010). El modelo de Jahoda (1958) y otros
son la base para el enfoque más actualizado
y de uso más generalizado trabajado por Ryff
(1989) (como se citó en Hervás, 2009). Este
modelo postula el bienestar fundamentado en
el funcionamiento psicológico óptimo, cuyo
resultado podría sugerir que el componente
hedónico que establece equilibrio entre
emociones negativas y positivas podría estar
aislado del bienestar.
Salud mental positiva
Como parte de la psicología positiva se ha
aanzado la perspectiva de la salud mental
positiva, aunque al momento no hay una
denición universal y consensuada de la salud,
la teoría indica varios intentos de concretar
el concepto desde variados enfoques que
incluyen la psicología, psiquiatría, sociología,
enfermería, economía, antropología y otras.
Hay establecidas tres perspectivas no
coincidentes sobre la salud mental. La primera
la considera desde una visión negativa o
positiva (fundamento de este estudio), la
que considera la visión de la normalidad, así
como desde una perspectiva de múltiples
criterios (Lluch, M. 1999). El enfoque negativo
la conceptúa desde la enfermedad, salud
signica ausencia de enfermedad y se busca
curarla. Se basa en el abordaje de trastornos
mentales y tiene un enfoque asistencial
para curar a los enfermos. Por el contrario,
el enfoque positivo la dene por medio de
ISSN: 2958-1524
28
DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2, No. 1, Año 2023
la salud. Su base implica que es más que
solo la falta de enfermedad, busca abordarla
desde prevención, curación y promoción.
Esta permite el funcionamiento óptimo de las
personas, por lo que se valora mucho más
las cualidades presentes en las personas,
se busca facilitar su mayor desarrollo posible
(Lluch, M. 1999).
La concepción de salud mental positiva (SMP)
fue propuesta según Luján et al., (2021) por
Jahoda en 1958, vinculó la promoción de la
salud mental desde los modelos comunitarios
de intervención que la promueven y no solo
la previenen. Incluyó criterios para denir
un estado multidimensional de salud mental
positiva, los cuales se pueden aplicar a
personas con patología psicológica y a
personas sanas psicológicamente (Luján et
al., 2021). El modelo que Jahoda en 1958
describió fue del tipo multidimensional de
salud mental positiva, basado en varias teorías
y hallazgos de investigación. Se distinguieron
seis criterios: 1) actitudes de las personas
con ellas mismas, 2) nivel de desarrollo,
crecimiento, y realización personal, 3)
Coherencia y continuidad de la personalidad,
4) autonomía y autodeterminación, 5) una
adecuada percepción de la realidad y, 6)
dominio del medio ambiente (González et
al., 2021). No fue sino hasta nales del siglo
pasado, cuando:
Lluch (1999) adaptó y evaluó el modelo
de salud mental de Jahoda y propuso
un modelo multifactorial de SMP,
en el que consideró que existe una
estrecha interrelación entre la salud
física y la salud mental, planteando la
salud desde una perspectiva holística,
diferenciando entre el concepto y el
constructo. Como concepto denió
los términos de felicidad, satisfacción,
optimismo, bienestar y calidad de
vida, y posteriormente los conceptos
de prevención y promoción. Como
constructo, lo denió con dimensiones
o términos de manera más especíca,
siendo seis factores los que
conguraron el modelo multifactorial
de SMP: satisfacción personal (F1),
actitud prosocial (F2), autocontrol
(F3), autonomía (F4), resolución de
problemas y autoactualización (F5) y
habilidades de relación interpersonal
(F6) (Luján et al., 2021, p. 6).
Fomentar SMP implica trabajarla desde la
perspectiva positiva, es un valor y recurso,
un derecho humano fundamental para el
crecimiento económico y social. La salud
mental positiva es un factor importante contra
las enfermedades mentales (Teixeira et al.,
2020). La cual se orienta principalmente a
promover la salud mental para fortalecer y
desarrollar el desempeño inmejorable de
las personas. Lluch (2008) indica que hay
que conocer varios conceptos sobre la salud
mental positiva: no siempre se está feliz y
contento, se busca un mundo ideal, pero se
nace, muere y vive en el ciclo vital complejo,
por lo que tenemos sentimientos positivos
y negativos. También implica manejar bien
las emociones, tristeza cuando es oportuno,
pero con posibilidad de funcionar de manera
individual y social, es un enfoque más de
la vida cotidiana en la psicología cuando
se promueve la salud mental y, que es un
concepto que aún está en construcción.
Para este concepto se tienen fuertes
conexiones y que son cambiantes, la salud
29
ISSN: 2958-1524 DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2 No. 1, Año 2023
mental y física a lo largo del ciclo de la
vida (Teixeira et al, 2020). En el trabajo
resumido sobre promocionar la salud mental
del año 2004, se identican según la OMS,
varios enfoques aplicados que denomina la
SMP, los cuales se alejan de los formatos
biomédico y comportamental. Los principales
enfoques citados en este informe fueron la
salud mental de Jahoda, el fundado en los
tipos de personalidad, el bienestar subjetivo
o psicológico de Diener y de Ryff, así como
el de Keyes sobre el bienestar social.
Se mencionaron también el concepto de
resiliencia, el modelo psicoanalítico, la calidad
de vida y el salutogénico (Muñoz et al., 2016).
Psicología cultural y elementos de
la cultura maya
La psicología cultural tiene una dilatada y
amplia historia de desarrollo y consolidación,
actualmente se puede armar que la
psicología cultural, no es un área de aplicación
de la psicología sino una tendencia total de la
psicología, ya que ha establecido una sólida
teoría, práctica y metodología de investigación
que incluye y considera el esplendor histórico,
social y situado en contextos especícos
para la interpretación de la conducta humana
(Ureta, 2023a). Markus y Hamedani (como se
citaron en Guitart, 2011) la denieron así: “La
psicología cultural es un modo de entender la
teoría y práctica psicológica que asume la idea
que la cultura y la mente son inseparables ya
que se “constituyen mutuamente” (p. 66).
Guatemala posee riqueza cultural y lingüística
conformada por 4 culturas y 25 idiomas, 22
mayas, garífuna, xinka y español. De acuerdo
con los resultados del último censo de
población de Guatemala, el Instituto Nacional
de Estadística [INE] (2018), la población total
son 14,901,286. La población por pueblos
o culturas indica que 6,207,503 son mayas
(41.66%), 19,529 garífunas (0.13%), 264,167
xinkas (1.77%), afrodescendientes 27,647
(0.19%), 8,346,120 ladinos (56.01%) y 36,320
extranjeros (0.24%). Por lo que se puede
armar que casi la mitad de la población
practica una cultura diferente a la ladina
occidental.
La cultura maya se fundamenta en su
cosmovisión, el mundo era gobernado por
un orden cósmico unicado y variado, donde
los reinos natural y sobrenatural estaban
unidos. El mundo y todos sus elementos
están vivos y son sagrados, generalmente
esta espiritualidad animista se vive en familia
y comunidad, inicialmente el jefe de la familia
realizaba las ceremonias de agradecimiento y
de otro tipo; posteriormente con el desarrollo
de la sociedad maya, surgió una más compleja
dirigida por los guías espirituales, basada
en los mismos conceptos fundamentales.
(Cabarrús, 1979; De Paz y De Paz, 1991 y
Thompson, 1984).
Consideraron al tiempo como un desle
interminable de cargadores divinos
peregrinando por el camino innito, cada uno
con su propia división del tiempo sobre sus
espaldas. En el desle existen jornadas de
caminar y descansar, así como inuencias
positivas y negativas ejercidas por cada
divinidad y las energías correspondientes
sobre los días o ciclos del calendario;
concepción surgida de la estrecha relación
entre el hombre, los dioses y la naturaleza,
unión que le brinda sentido al tiempo. La
unidad básica del tiempo era el día o Kin,
conceptualizado por la trayectoria del sol
ISSN: 2958-1524
30
DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2, No. 1, Año 2023
que baja o muere y cuando renace es joven
nuevamente. La concepción del tiempo inuyó
signicativamente en la cultura total de los
mayas, marcando los períodos propicios para
la siembra, guerra, comercio, ritos religiosos,
avances cientícos, casta sacerdotal, artes y
los nombres que llevarían las personas según
el día que nacieron. (Ureta, 1995; Girard,
1977 y Thompson, 1988).
Su concepción de salud se fundamenta en
los conceptos de equilibrio y desequilibrio,
para mantener la salud las personas deben
mantener armonía con la sociedad, la
naturaleza y la divinidad. El rompimiento
del equilibrio en cualquiera de éstas tres
relaciones ocasiona enfermedades, para
recuperar la salud hay que restablecer el
equilibrio perdido. Especícamente hay que
mantener el equilibrio del calor y el frío,
categorías asociadas con la temperatura
y ciertas características de las personas,
animales y objetos. La armonía con la sociedad
se quiebra cuando se viola el código de la
conducta social; la armonía con la divinidad
se rompe por ejemplo si las personas no
viven su espiritualidad maya, muestran falta
de fe o no cumplen sus deberes espirituales;
en ambos casos, podían ser castigados con
una enfermedad. (Soustelle, 1990; Girón,
1979 y Villatoro, 2005 y 1983).
Como parte del acercamiento de la ciencia
psicológica occidental y las concepciones
locales de salud mental, se ha analizado
la denición de salud mental desde las
concepciones culturales de personas en
tratamiento psicológico. Torres-López et al.
(2015) proponen la siguiente denición de
salud mental con base a ese estudio:
la salud mental es el bienestar, la salud
y la cordura que se logra con el apoyo
de profesionales e instituciones de
salud. Se conceptualizó además como
un estado de equilibrio, tranquilidad,
paz, armonía, amor, felicidad, plenitud,
entusiasmo, seguridad y congruencia.
Por el contrario, la falta de salud
mental puede ocasionar algunos
trastornos mentales (neurosis, psicosis,
depresión). (p. 35).
También hay que mencionar que la Asocia-
ción Psiquiátrica de América Latina (APAL)
(2003) elaboró la Guía Latinoamericana de
Diagnóstico Psiquiátrico (GDLAP). Por prime-
ra vez incluía un apartado de Etnopsiquiatría
Latinoamericana, incluyeron los síndromes
culturales latinoamericanos. Los síndromes
culturales incluidos son: ataque de nervios,
susto o espanto, el bla, bilis o derrame de
bilis, colerina, mal de ojo u ojo, muina, sín-
drome de la nevada, atontado y brujería. Los
cuales fueron denidos de esta forma:
Los trastornos especícos de
ciertas culturas son trastornos no
relacionados entre sí pero que tienen,
en común, dos rasgos característicos:
1) No se pueden situar con facilidad
dentro de las categorías que se han
establecido internacionalmente para
uso psiquiátrico. 2) Se han descrito,
en primer lugar, en ciertas poblaciones
o áreas culturales, y posteriormente
parece que están de manera exclusiva
restringidos a estas poblaciones.
(APAL, 2003, p. 216).
Para poder interpretar apropiadamente
los resultados de esta investigación,
31
ISSN: 2958-1524 DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2 No. 1, Año 2023
hay que considerar también elementos
propuestos desde la cultura maya, como
las 13 fortalezas que tienen las personas
del pueblo maya (Vásquez, 2023). Estas
fortalezas están relacionadas con el número
13 que representa los niveles del supra e
inframundo, las 13 articulaciones mayores del
cuerpo, los 13 oricios del cuerpo humano,
así como las energías con las que se nace
según el calendario maya Cholq’ij de 260
días, cada día del calendario se asocia con
una fortaleza. La primera es la capacidad
de resiliencia, posibilidad de sobreponerse
a los golpes o experiencias de la vida y
desastres naturales y provocados por el ser
humano, la segunda es la voluntad de ser,
existir y trascender como su tendencia a la
conservación, sobrevivencia y mantenimiento
de su identidad. La tercera fortaleza es la
valentía para luchar por el cambio, poder
enfrentar peligros, circunstancias adversas y
aprovechar las oportunidades que se tengan
en la vida. La cuarta fortaleza son las raíces
históricas y culturales profundas, desarrollan
sus historia e identidad y la satisfacción a
donde han llegado en la vida.
La quinta es la capacidad de resistencia
pacíca, conforman una estrategia de
resistencia sin violencia, con la intención
de cambios y mejoras sociales y culturales,
evidencian una obediencia supercial ante
las imposiciones violentas y continúan su
organización comunitaria, practicar sus
idiomas y cultura. La sexta fortaleza es el
alto espíritu comunitario, conforman una
comunidad con conciencia de pertenencia,
cooperación comunitaria en sus acciones y
trabajo. Por lo que se puede armar:
Los adultos invierten más o menos
20 días al año en labores de servicio
comunitario, los directivos comunitarios
en su año de servicio invierten más días
en este trabajo. Es una de las principales
y más arraigadas características de
la identidad maya, les ha permitido
sobrevivir y fomentar el bien común.
(Ureta, 2023, p. 179).
La siguiente fortaleza es la cosmovisión
armoniosa con la Madre Tierra, en esta cada
cuerpo celeste y accidentes geográcos
tienen una energía que los inuye y protege
a las personas, seres vivos y elementos de
la naturaleza. Por ello hay que mantener un
equilibrio con la naturaleza y poder manejar
apropiadamente el medio ambiente y tratar de
reducir los efectos del cambio climático. En la
octava fortaleza del pueblo maya se ubican
la perseverancia y disciplina, conforman las
energías antagónicas pero armónicas, por
ellas pudieron conservar su cultura por 500
años de opresión, sirven para alcanzar sus
metas colectivas, individuales y familiares.
La siguiente fortaleza son la responsabilidad
laboral y sobriedad en consumir, promociona
la útil existencia de ellos y ellas por medio de
su trabajo; apoya la competitividad, ahorro,
responsabilidad, reutilización de insumos y la
realización personal.
La décima fortaleza es la autodeterminación,
“es la cualidad de un pueblo de
autogobernarse en ciertos campos de su
vida. Hay autodeterminación (…) completa
cuando se ejerce dentro del Estado propio,
sin la presencia de otros pueblos.” (Vásquez,
2023, p. 23). La décimo primera fortaleza se
reere a ser estudiosos y eruditos, les permite
profundizar en la explicación y compresión
de los fenómenos y eventos vivenciados,
ISSN: 2958-1524
32
DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2, No. 1, Año 2023
gusto por estudiar y reconocimiento de la
sabiduría de sus ancestros y abuelos/as. La
décimo segunda fortaleza es su capacidad
de reconocer errores y ser críticos, evitan
opiniones falsas y prejuicios, conocen sus
limitaciones para tratar de superarlas. Debido
a los siglos de exclusión y dominación les
ha producido cierto grado de timidez y
baja autoestima étnica y cultural. La última
fortaleza es ser agradecidos, asociada al día
Toj, se asocia a la reciprocidad, poder dar y
recibir. “Es de sus principales valores y muy
generalizado entre esta población, les crea
una fuerza positiva hacia ellos mismos, se
agradece a las energías y divinidades de su
espiritualidad por la vida y todo lo que nos
rodea.” (Ureta, 2023, p. 181-182).
Para dar un mayor fundamento teórico a este
estudio y la interpretación de los resultados,
se abordarán conceptos de la etnopsiquiatría
o psiquiatría cultural. Se han citado tres
enfoques del análisis etnopsiquiátrico:
metacultural, transcultural y popular o
folklórico; se analizará la etnopsiquiatría
metacultural propuesta por Devereux en
1973 (como se citó en Aguirre, 2009), con
la intención de confrontar y relacionar la
cultura y lo normal-anormal de la mente, son
conceptos coemergentes indicó Devereux
(como se citó en Villaseñor, 2008). Esta
percepción se basa en comprender y aplicar
tratamientos psiquiátricos basados en los
principios de la aculturación y deculturación,
analiza los signicados en cada cultura de las
personas que se enferman, de donde surgen
los que llamó desórdenes étnicos que están
estructurados y armonizados culturalmente.
Estos desórdenes, indicó que suponen una
quiebra cultural o rompimiento del orden
comunitario, cuando una persona se enferma
el cosmos de la comunidad donde pertenece
o se ubica se altera o desequilibra.
Villaseñor (2008) señaló que la etnopsiquiatría
debe partir de reconocer que todos tenemos
un bagaje cultural, así como la subjetividad
personal y cultural que tenemos como base
para realizar un estudio objetivo. Hay que
buscar un conocimiento profundo de las
cosmovisiones que rodean las culturas, así
como analizar y comprender las formas de
prevenir y tratar las enfermedades mentales
desde la visión indígena de los pueblos
originarios de Latinoamérica. También señala
que cada sociedad o grupo cultural elabora
sus modelos característicos de expresiones
psicopatológicas, lo cual produce una amplia
expresión de ideas, palabras, escritura, signos
y mímica que sirven de base para el análisis
psicopatológico. “Es indispensable extender
la concepción de la salud atendiendo tanto
la enfermedad del paciente como al resto
de los elementos que conforman su entorno
social, lo cual implica sus redes de apoyo,
su funcionamiento social, laboral, familiar y
personal.” (Villaseñor, 2008, p. 212).
Finalmente, indica que hay un creciente interés
en los países de Latinoamérica por abordar la
psiquiatría cultural, con menciones de autores y
aportes desde México, Guatemala, Venezuela,
Uruguay, Puerto Rico, Perú, Ecuador, Cuba,
Colombia, Chile, Brasil, Bolivia y Argentina
(Villaseñor, 2009).
Colli (2019) apoya los aportes de la
etnopsiquiatría indicando que las personas y
sus patologías están asociadas a las culturas
donde pertenecen, por lo que se enlaza
33
ISSN: 2958-1524 DOI: https://doi.org/10.57247/rgp.v2i1.133
Revista Guatemalteca de Psicología Vol. 2 No. 1, Año 2023
la mente y la cultura y hay que analizar los
elementos de la cultura que están presentes
en las personas. También indica que se
pueden abordar las enfermedades originadas
en las diferentes culturas, especícas de
unas y no presentes en otras. Reere que
Comas-Díaz del 2011(como se citó en Colli,
2019) es posible realizar una psicoterapia
multicultural, basada en el entendimiento de la
vida cultural de los pacientes por lo que debe
indagar sobre su herencia cultural, la cultura
de sus parientes y ancestros, el grupo cultural
con que se identica y su punto de vista del
mundo, así como su religión y creencias.
Finalmente propone una serie de estrategias
de intervención culturalmente apropiadas que
surjan desde las actitudes y creencias de la
cultura de los pacientes, su conocimiento
verdadero y el desarrollo de habilidades que
le permitan orientarse culturalmente frente
a sus pacientes, igualmente deberá tener
y reconocer una identidad cultural el propio
psicoterapeuta.
Materiales y Métodos
Esta investigación tuvo un enfoque positivista
con la aplicación de una metodología
cuantitativa y un diseño descriptivo y
transversal, la aplicación del instrumento fue
en formato digital. Se aplicó la Escala de salud
mental positiva desarrollada por Lluch (1999),
es un cuestionario de autoaplicación, con 39
ítems repartidos de la siguiente forma en sus
6 factores: factor 1 Satisfacción personal
con 8 ítems, factor 2 actitud prosocial con
5 ítems, factor 3 autocontrol con 5 ítems,
factor 4 autonomía con 5 ítems, factor 5
resolución de problemas y autoactualización
tiene 9 ítems y, el factor 6 de habilidades
de relación interpersonal posee 7 ítems. La
escala aplicada alcanzó un Alfa de Cronbach
de α= 0.906, resultado para considerarla
conable y con consistencia interna, fue
diseñada y validada con “una muestra de 387
estudiantes de primer y segundo curso, de
la Escuela de Enfermería de la Universidad
de Barcelona” (Lluch, 1999, pág. 182). Se
consideró que esta escala es oportuna para
investigación porque fue diseñada y validada
desde el idioma español y fue validada con
jóvenes colombianos (Gómez-Acosta et al.,
2020). Para el presente estudio se contó con
la autorización de la autora para utilizarla, los
estudiantes tomaron aproximadamente 20
minutos para contestar dicha escala.
Se realizó un muestreo no probabilístico por
conveniencia, toda la información recopilada
es anónima y condencial. Se utilizó un
consentimiento informado, basado en los
principios éticos de bienestar, no malecencia,
autonomía y justicia, a cada cuestionario
respondido en su totalidad se le asignó
automáticamente en la plataforma virtual un
código aleatorio que reemplazó la información
personal del encuestado con un ID único. El
criterio de inclusión es que estuvieran inscritos
en el segundo semestre del año 2023 en
las 5 unidades académicas seleccionadas
por criterios de conveniencia: Facultad de
Humanidades, Facultad de Agronomía,
Facultad de Ingeniería, Escuela de Ciencias
Psicológicas y el Centro Universitario de El
Quiché (CUSACQ). Estos fueron los criterios
de inclusión en la muestra intencionada
conceptual. Para el caso de la Facultad de
Humanidades debido a que tiene presencia
“en todos los departamentos con 93 sedes, 57
carreras… 39,000 estudiantes” (Departamento
de Relaciones Públicas, 2019, pág. 8) ofrecería
información de todos los contextos del país,
con predominancia de población femenina
y de varios grupos